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Privacidad en línea: 17 pasos para protegerla (2026)

Rob Mardisalu

Rob Mardisalu

Editor de TheBestVPN.com
privacidad y seguridad

La privacidad en línea es un tema que cobra más importancia cada año.

Con la creciente popularidad de los servicios web, las aplicaciones conectadas e incluso los asistentes de voz para el hogar, es más crucial que nunca entender cuáles son los riesgos para tu privacidad en línea y cómo protegerla de forma consciente.

Aquí tienes 17 pasos prácticos para ayudarte a mantener el anonimato en la web y proteger tu privacidad en línea. No necesitas conocimientos informáticos avanzados.

¿Qué es la privacidad en línea? (definición y por qué es importante)

La privacidad en línea es el derecho a controlar tus datos personales y tus comunicaciones. Por lo general, las empresas recopilan o rastrean información como tu actividad de navegación o los datos que introduces en sus plataformas. Las medidas de privacidad en línea te permiten poner límites a lo que las empresas pueden recopilar y a cómo utilizan tus datos.

La privacidad en línea es crucial por varias razones:

  • El cibercrimen está creciendo rápidamente: El IC3 recibe aproximadamente 714.000 denuncias al año de víctimas de ciberdelitos, lo que muestra cuántas personas y empresas se ven afectadas. Los ciberdelincuentes idean nuevas formas de acceder a cuentas y robar datos confidenciales. Tener tu información expuesta en Internet solo les facilita llevar a cabo estos ataques.
  • La libertad de expresión se está viendo restringida: Los gobiernos de todo el mundo están ampliando sus esfuerzos de vigilancia masiva para vigilar las opiniones y los vínculos de la ciudadanía. Esto provoca un efecto disuasorio, ya que muchas personas se autocensuran por miedo a que las perfilen o las persigan. La privacidad en línea es clave para crear un espacio seguro en el que puedas pensar o expresarte con libertad sin sentirte vigilado.
  • La huella digital puede afectar a oportunidades en el mundo real: Los empleadores e instituciones utilizan cada vez más los perfiles en línea para tomar decisiones importantes. Una foto publicada hace años o un comentario fuera de contexto puede afectar a las posibilidades de una persona de ser contratada o admitida en un programa. La privacidad en línea permite establecer límites y garantizar que la actividad pasada no se convierta en un obstáculo para conseguir una oportunidad.

Pasos para proteger tu privacidad en línea:

1. Considera usar una VPN

Por lo general, tu conexión a internet no está protegida por nada. Es simplemente tu ordenador solicitando un sitio web (o un servicio, o un tuit, etc.) y, después, el servidor enviándote ese contenido.

El problema, desde el punto de vista de la privacidad en línea, es que esta conexión es pública, puede ser interceptada y cualquier servidor que intervenga en la conexión durante el trayecto puede ver lo que se está transmitiendo. Si se trata de un correo electrónico con información confidencial (o algo parecido), seguro que no quieres que ocurra.

Aquí es donde entra en juego una VPN. Una VPN, o red privada virtual, es un servicio que te permite conectarte a la web de forma segura redirigiendo tu conexión a través de un servidor de la VPN antes de llegar a su destino.

Aquí tienes una visualización rápida de cómo se ve tu conexión sin una VPN y con una VPN activada:

lo que hace una VPN por tu privacidad en línea

Lo que realmente hace una VPN es cifrar la conexión para que, incluso si alguien la intercepta, la información quede ilegible. De hecho, ningún tercero que la intercepte podrá saber de dónde viene la conexión ni qué contiene, lo que mejora tu privacidad en línea.

Aunque el concepto pueda parecer complicado e intimidante al principio, las VPN modernas son en realidad muy fáciles de usar y no requieren conocimientos técnicos como la configuración de servidores o el enrutamiento. Solo tienes que instalar la VPN que elijas y activarla con un clic.

Criterios para evaluar una VPN

Casi todas las VPN afirman proteger tu privacidad en línea, pero solo unas pocas tienen la tecnología y los recursos necesarios para cumplirlo. En esto deberías fijarte al elegir un proveedor:

Estándares de cifrado: son los protocolos que las empresas de VPN utilizan para proteger tus datos durante la transmisión. Busca servicios VPN que usen AES-256-GCM o ChaCha20, ya que ofrecen un nivel de seguridad muy alto. Evita proveedores que no especifiquen claramente el cifrado que utilizan en ningún caso.

Política de no registros (no-logs): una política de no registros significa que la VPN no recopila ni almacena tus datos de ningún modo. El problema es que cualquier proveedor puede afirmar que tiene una política no-logs. Para comprobarlo, revisa si esa política la ha auditado una firma independiente, como Deloitte o PwC. Las VPN que se someten a estas auditorías suelen ser más transparentes con sus prácticas y son las que conviene tener en cuenta.

Jurisdicción del proveedor: se refiere al país en el que la empresa tiene su sede legal. Lo ideal es usar un servicio que opere fuera de las alianzas de los Five Eyes, Nine Eyes y Fourteen Eyes, un grupo de países que comparten información de inteligencia entre sí. Proveedores con sede en Panamá, Suiza o las Islas Vírgenes Británicas operan fuera de esos acuerdos y no están obligados legalmente a compartir datos de los usuarios con agencias gubernamentales.

Garantía de reembolso: comprueba durante cuánto tiempo la VPN te permite probar el servicio sin riesgo. La mayoría de los proveedores fiables ofrece 30 días de reembolso completo si no quedas satisfecho, aunque el plazo puede variar según la empresa. Como mínimo, busca ese estándar y lee la letra pequeña para comprobar si se aplican límites de uso o restricciones.

Tenemos una comparativa de las mejores VPN del mercado. Muchas de las soluciones más destacadas también ofrecen versiones para dispositivos móviles.

¿La VPN no se conecta? Soluciónalo con estos consejos.

Ten cuidado con las VPN gratuitas

Los servicios VPN son geniales. Pero no todos lo son.

Como suele decirse: "si no pagas por el producto, el producto eres tú". Y esto es aún más preocupante teniendo en cuenta que hablamos de privacidad en línea. Al final, nadie quiere que sus datos se vean expuestos o se vendan a un tercero solo por no leer la letra pequeña al registrarse en una VPN gratuita que parece estupenda.

2. Usa el modo privado o incógnito

Los navegadores actuales, como Chrome, Firefox u Opera, incluyen un modo privado.

Por ejemplo, en Chrome, si pulsas CMD+SHIFT+N (Mac) o CTRL+SHIFT+N (Windows), abrirás una nueva pestaña en modo incógnito. En ese modo, el navegador no guarda datos de la sesión. Esto significa que no se guarda el historial, la caché ni las cookies.

modo incógnito

Usa este modo siempre que hagas algo que prefieras que permanezca privado y que no pueda recuperarse más adelante en el dispositivo que estés usando.

Ahora bien, conviene dejar claro que los modos privados no hacen que la conexión sea más segura. Solo evitan que se guarde información en tu dispositivo; es privacidad en tu extremo, no en la red.

(También está disponible en navegadores móviles.)

3. Bloquea los rastreadores de actividad web

La principal preocupación en materia de privacidad en la web actual es que, prácticamente, te rastrean vayas donde vayas.

Y no se trata solo de publicidad. La mayoría de los sitios web que visitas intentará seguir tu actividad de distintas formas. Por citar algunos ejemplos:

  • Análisis de tráfico: se utiliza a menudo para entender mejor a la audiencia, de dónde viene, qué dispositivos usa, cuánto tiempo pasa en la web y con qué secciones interactúa.
  • Ubicación actual: se usa en widgets funcionales como los del tiempo, “eventos cercanos” y similares, pero también para rastreo general y análisis de datos.
  • Redes sociales: se emplea para mostrarte la actividad de otros usuarios relacionada con la página o el artículo que estás leyendo. Un ejemplo claro es el píxel de Facebook.
  • Píxel de Facebook: sirve para vincular tu actividad con tu perfil de Facebook, lo que permite a la plataforma entender mejor tus hábitos y decidir qué mostrarte en tu feed de noticias, incluidos los anuncios que es más probable que te interesen.
  • Rastreadores multimedia: por ejemplo, si hay un vídeo de YouTube en la página, ese reproductor puede vincularse a tu actividad en YouTube, lo que influye en el tipo de vídeos que es probable que la plataforma te recomiende después.

Todos esos rastreadores pueden hacer que los sitios web carguen más despacio y, en general, sean menos seguros.

Una solución viable es usar una herramienta como Ghostery. Es gratuita y tiene versiones para los principales navegadores. La instalación es sencilla y empieza a funcionar nada más instalarla.

Configuración de Ghostery

También puedes plantearte cambiar a servicios centrados en la privacidad que no recopilan tus datos desde el principio.

Por ejemplo:

  • DuckDuckGo es un motor de búsqueda que no rastrea lo que buscas ni elabora un perfil tuyo. Puedes usarlo igual que Google, pero tus búsquedas siguen siendo anónimas.
  • ProtonMail ofrece correo cifrado de extremo a extremo: los mensajes solo los puedes leer tú y el destinatario. No se analiza el contenido con fines publicitarios.
  • SpiderOak cifra tus archivos antes de que salgan del dispositivo, de modo que la empresa no puede acceder a ellos. Funciona como Google Drive, pero sin que nadie más pueda acceder a tus datos.

4. Usa bloqueadores de anuncios

Varias fuentes (p. ej., 1 y 2) indican que Google muestra alrededor de 29 mil millones de anuncios cada día.

Pero eso es solo Google. ¿Y Facebook? ¿Y todo el inventario publicitario que gestionan los propios administradores de sitios web, sin pasar por una red publicitaria? No sería descabellado estimar que el total podría llegar incluso a 60 mil millones.

En términos sencillos, los anuncios están en todas partes. Pero su mera presencia no es problemática desde el punto de vista de la privacidad en línea.

Lo que sí es problemático es que los anuncios no son cajas negras. Al contrario, recogen una gran cantidad de datos, registran lo que haces y anotan cada clic y cada acción. Después, esa información puede usarse para seguirte por la web y mostrarte anuncios todavía más segmentados en adelante.

Todo lo anterior es una práctica habitual del sector. Nada de eso es ilegal. De hecho, muchos de estos algoritmos de rastreo se consideran ingeniosos por su eficacia.

Ahora bien, también existe la otra cara de la moneda. Algunos anuncios van más allá e intentan infectar tu ordenador con malware, engañarte para que instales software inseguro o provocar clics involuntarios ocultando que se trata de publicidad (por ejemplo, suplantando el diseño del sitio en el que aparecen).

La mejor forma de evitarlo es bloquear los anuncios por completo. La manera más fácil de hacerlo es instalar una extensión de bloqueo de anuncios en el navegador. Esa extensión bloqueará los anuncios y evitará que se muestren. Los bloqueadores de anuncios normalmente funcionan desde el primer momento, sin necesidad de configurar nada.

5. Usa Signal o Telegram para mensajería

No toda la comunicación en línea es igual de segura ni protege tu privacidad lo suficiente.

Por ejemplo, el correo electrónico, por sí solo, no es la forma más privada de comunicarse, debido a todas las capas de conexión y a los servidores intermedios que intervienen hasta que el mensaje llega a su destino.

Usar soluciones como Facebook Messenger o los mensajes directos de X (antes Twitter) plantea otras dudas de privacidad relacionadas con los intereses de estas empresas y con la manera en que gestionan los datos de los usuarios. No hace tanto se habló, por ejemplo, de 32 millones de contraseñas de X que podrían haberse pirateado y filtrado.

Una solución mucho mejor es recurrir a otras herramientas para conversaciones informales e incluso para conversaciones delicadas. Apps como Signal y Telegram, aunque a primera vista puedan parecer apps “para jóvenes”, en realidad son punteras a la hora de mantener la privacidad de lo que compartes a través de ellas.

Tanto Signal como Telegram utilizan cifrado de extremo a extremo, lo que hace que tus mensajes solo puedan leerlos tú y la persona con la que hablas. Ni siquiera las propias aplicaciones pueden acceder a esos mensajes, aunque sean las encargadas de enviarlos. Piensa en el cifrado como en una caja cerrada con llave, de la que solo tú y tu amigo tenéis la llave.

Signal cifra tus mensajes con el protocolo Signal, que ha sido revisado y auditado de forma independiente por investigadores de seguridad de la Universidad de Oxford y del MIT. Y, por si fuera poco, la empresa ha hecho su código abierto para que cualquiera pueda inspeccionarlo en busca de vulnerabilidades en cualquier momento.

Los mensajes normales de Telegram no están cifrados de extremo a extremo de forma predeterminada. Van directamente a los servidores de Telegram, donde la empresa podría acceder a ellos si lo considera necesario. Eso sí, los usuarios de Telegram pueden activar manualmente los Chats secretos, que utilizan el protocolo de cifrado propio de Telegram, para proteger sus conversaciones.

Además, ambas aplicaciones permiten llamadas de voz, lo que ofrece una alternativa mucho más segura y privada a las llamadas telefónicas tradicionales.

6. No introduzcas datos personales sensibles en sitios web que no sean HTTPS

En pocas palabras, HTTPS es la versión segura de HTTP, el protocolo estándar que se utiliza para enviar datos entre tu navegador y el sitio web que estás visitando.

Comprobar si estás conectado a un sitio web mediante HTTPS es muy sencillo. Solo tienes que mirar la barra de direcciones del navegador y ver si la dirección empieza por https:// y si aparece un icono de candado junto a ella. Así:

paypal (seguro https)

Lo importante aquí es no introducir nunca información sensible en sitios web que no tengan HTTPS activado. Esto incluye datos como los de tu tarjeta de crédito, tu número de la Seguridad Social, tu dirección o cualquier otra información que no quieras ver expuesta.

Por desgracia, no hay una solución que puedas aplicar si un sitio web no tiene HTTPS. Solo te queda evitar ese tipo de páginas.

7. Borra tus cookies regularmente

Las cookies son un término popular en la web, pero pocas personas saben realmente qué son. Técnicamente, son bastante simples: pequeños archivos de texto que se guardan en tu ordenador (y también en el móvil). Almacenan pequeñas porciones de información relacionadas con tu actividad en un sitio web concreto.

El uso más habitual de una cookie es mantener la sesión iniciada en un sitio web y evitar que tengas que volver a introducir tus credenciales cada vez que entras. Pero las cookies pueden hacer mucho más.

Hoy en día también se usan para guardar los artículos del carrito (por si lo abandonas y vuelves más tarde para terminar la compra) o para hacer un seguimiento del contenido que has leído en una web, lo que ayuda a ofrecerte recomendaciones posteriores. Estos son solo dos ejemplos entre muchos.

Las cookies son casi imposibles de evitar por completo. Si las desactivas del todo, prácticamente te impides usar sitios como Facebook o X, la mayoría de las tiendas online u otros servicios donde hay que iniciar sesión.

Aun así, al menos puedes borrarlas de vez en cuando. Esto ayuda a mantener el navegador limpio y evita que algunos sitios se aprovechen de cookies antiguas, configuradas quizá hace meses, y así les resulta más difícil rastrear tus hábitos en línea.

8. Usa solo correo electrónico seguro

Como comentábamos antes, el correo electrónico no es la forma más segura de comunicación en línea. Por otro lado, cuesta imaginarse la vida sin email, así que, en algunas situaciones, no queda más remedio que usarlo.

Aun así, hay medidas que puedes tomar para hacerlo más seguro.

Para empezar, puedes olvidarte de servicios gratuitos como Gmail u Outlook.com y optar por uno de pago. Una alternativa viable en este terreno es el servicio de correo seguro Tutanota, que ofrece un buzón totalmente cifrado.

Además, puedes intentar añadir una capa extra de cifrado a tu bandeja de entrada gratuita. Por ejemplo, si usas Gmail, puedes instalar una extensión para Chrome que activará el cifrado de extremo a extremo tanto en tus mensajes como en los archivos adjuntos. Este tipo de cifrado garantiza que la conversación se mantenga privada.

Lee más sobre el correo electrónico anónimo.

9. Revisa los permisos concedidos a tus aplicaciones móviles

Cada app que tienes en tu iPhone, iPad o dispositivo Android necesita una serie de permisos para funcionar. A veces, algunas aplicaciones se vuelven demasiado exigentes y piden acceso a más cosas de las que parece necesario para que la app funcione.

Si alguna vez te has preguntado: "¿Por qué una app de recetas necesita acceso a mi ubicación todo el rato?", entonces sabes de qué hablamos.

Lo que conviene hacer de vez en cuando es repasar las apps que tienes instaladas y comprobar qué permisos tienen. Muchas veces puedes retirar algunos de esos permisos sin que la app deje de funcionar (como en el ejemplo de la app de recetas).

En el iPhone, puedes hacerlo desde Ajustes: baja hasta el final y revisa cada aplicación una por una.

permisos de aplicaciones

 

10. Actualiza a un dispositivo móvil más reciente

Parece que cada año marcas como Apple, Samsung o Google intentan convencernos de comprar el último smartphone y jubilar el anterior. Es normal resistirse, pero no podemos hacerlo para siempre, y menos aún si no queremos que nuestra privacidad en línea se resienta.

Conviene recordar que los dispositivos móviles actuales son ordenadores. Igual que tu PC de sobremesa o tu Mac, aunque un poco menos potentes. Por eso también están expuestos a múltiples amenazas de seguridad y, como cualquier otro dispositivo, necesitan actualizaciones frecuentes para seguir siendo seguros.

En los modelos recientes no suele haber problema porque reciben actualizaciones constantemente. En los más antiguos, no tanto.

Por ejemplo, la Nexus 7, un dispositivo que aún sigue siendo relativamente popular y que se sigue encontrando en eBay, dejó de recibir parches de seguridad desde junio de 2015. Esto significa que quien la use se ha quedado desprotegido y expuesto a nuevas amenazas de seguridad durante más de dos años.

Nos guste o no, llega un momento en el que cambiar de dispositivo es inevitable.

11. Tritura tus archivos

Aunque parezca mentira, eliminar un archivo concreto de una vez por todas no es tan fácil. Moverlo a la papelera y vaciarla no basta. Un archivo eliminado con este proceso habitual se puede recuperar por completo con facilidad.

Esto se debe a cómo funciona el borrado. En esencia, el sistema operativo solo marca el espacio que ocupaba el archivo como “libre”, pero sin borrar realmente los datos. Por eso, si alguien sabe dónde mirar, todavía puede acceder a ese archivo.

Una opción más segura es usar una herramienta de borrado seguro o trituración de archivos. Este tipo de herramientas elimina archivos sensibles del disco duro sobrescribiéndolos varias veces con datos aleatorios y siguiendo distintos patrones.

Trituradora de archivos por Dr. Cleaner

12. Ten cuidado con las redes sociales

Las plataformas de redes sociales recopilan muchos más datos de lo que la mayoría de la gente cree. Rastrean no solo lo que publicas, sino también adónde vas, en qué haces clic en otros sitios web y quién está en tu lista de contactos. La buena noticia es que no necesitas eliminar tus cuentas. Unos pocos ajustes pueden limitar lo que se comparte.

Nunca compartas información sensible

Lo ideal, desde el punto de vista de la privacidad en línea, sería eliminar tu cuenta de Facebook por completo, pero probablemente no sea una opción realista para la mayoría. Así que, como mínimo, ten cuidado con el tipo de datos que compartes en tu plataforma social favorita.

No compartas tu ubicación en cada publicación. Ha habido numerosos casos de robos en viviendas después de que sus dueños publicaran que estaban de vacaciones. Por ejemplo, tres ladrones en New Hampshire se llevaron 200.000 dólares en bienes robados tras entrar en 50 casas, todo ello gracias a que revisaron las publicaciones de Facebook de sus víctimas con antelación.

Una buena regla general es no publicar nada que consideres sensible. Da por hecho que todo el mundo va a ver tu próxima publicación.

Refuerza tu configuración de privacidad

La mayoría de las plataformas de redes sociales configuran tu cuenta para compartir todo lo posible de forma predeterminada, porque les conviene a nivel de negocio. Para asegurarte de que tu información se mantenga privada, considera estos pasos:

  • Elige "amigos" en lugar de "público": configura la audiencia predeterminada en "Amigos" para las publicaciones futuras. En Facebook, usa "Limitar el público de las publicaciones anteriores" para cambiar todas tus publicaciones antiguas en público a "Solo amigos" con un clic.
  • Excluye tu contenido del entrenamiento de IA: plataformas como Facebook, Instagram y X usan tus publicaciones y fotos para entrenar sus modelos de IA. Revisa la configuración para ver si puedes excluirte antes de que se utilice tu contenido.
  • Desactiva el reconocimiento facial: si la plataforma ofrece esta función, apágala para evitar que el servicio te etiquete automáticamente y cree una base de datos de tu rostro.
  • Desactiva el rastreo fuera de la plataforma: busca opciones como "actividad fuera de Facebook" y desconéctala. Esto evita que las plataformas rastreen lo que haces en otros sitios web a través de botones integrados de "me gusta".

Revisa tu configuración regularmente

Las empresas de redes sociales actualizan sus plataformas constantemente y, a veces, restablecen tus ajustes de privacidad o introducen nuevas opciones con la recopilación de datos activada de forma predeterminada. Ponte un recordatorio para revisar la configuración cada pocos meses y asegurarte de que todo siga protegido como tú quieres.

13. Accede a la web a través de Tor

Tor se ha ganado mala fama a lo largo de los años, no siempre por motivos justificados. Como tecnología, Tor es una herramienta muy ingeniosa que te permite mantener el anonimato mientras navegas por la web.

Tor (siglas de The Onion Router) redirige tu conexión a través de una serie de nodos antes de llegar a su destino. Por eso, nadie puede rastrearla ni ver qué se está transmitiendo. En algunos aspectos, Tor es similar a una VPN. La diferencia principal es que una VPN suele pasar tu tráfico por un único servidor, mientras que Tor lo hace por varios.

Tor es útil para:

Denuncia de irregularidades o periodismo en regiones peligrosas

Si trabajas en un país donde revelar información gubernamental puede acarrear consecuencias graves, Tor puede ser una salvaguarda frente a la identificación y la vigilancia. Redirige tu conexión por varios servidores y cifra los datos en cada paso. Eso significa que ni tú ni tus fuentes podrán ser identificados, incluso si las autoridades logran hacerse con uno de los servidores.

Eludir la censura

Países con internet muy regulado, como China e Irán, suelen bloquear las VPN. Tor puede ayudarte a sortear estas restricciones con servidores especiales que no se publican y que intentan no llamar la atención del gobierno. Así evitas las conexiones bloqueadas y reduces el riesgo de que rastreen tu IP.

Acceder a sitios .onion

La dark web incluye sitios web con direcciones de dominio .onion. No aparecen en el índice de Google y solo se puede acceder a ellos a través de Tor Browser. Puedes usar Tor para acceder a información censurada mientras mantienes el anonimato total.

Gratuito y descentralizado

Tor fue creado por una organización sin ánimo de lucro como alternativa gratuita a los servicios de privacidad de pago. Cuenta con miles de voluntarios en todo el mundo que mantienen la red, en lugar de que la controle una sola empresa. Esto es lo que hace que Tor sea resistente a la presión gubernamental: no existe una autoridad central a la que se pueda obligar legalmente a registrar o entregar datos de los usuarios.

Empezar con Tor es muy sencillo: solo necesitas Tor Browser, el navegador oficial. Hay versiones disponibles para los principales sistemas operativos. Después de instalarlo y abrirlo, puedes conectarte a la red Tor con un solo clic. A partir de ahí, tu conexión es segura y anónima. Así es como se ve el navegador:

navegador TOR

Ten en cuenta que Tor no es especialmente rápido por la forma en que redirige tu conexión. Mientras que una VPN suele pasar tu tráfico por un único servidor, Tor utiliza varios para cifrar y redirigir tus datos. Eso significa que actividades como ver vídeos en streaming o descargar archivos pueden ser muy lentas o incluso imposibles con Tor.

Si tu uso principal de internet es ver Netflix o navegar por redes sociales, quizá te convenga más usar una VPN que Tor. Pero si buscas una herramienta que priorice el anonimato total frente a la velocidad, es probable que Tor encaje mejor con tus necesidades.

14. Ajusta la configuración de privacidad de tu sistema operativo

Tu ordenador y tu teléfono comparten mucha más información sobre ti de la que imaginas. MacBooks, PCs con Windows y smartphones recopilan datos como qué apps usas de forma predeterminada. Aunque las empresas dicen que lo hacen para mejorar tu experiencia, en realidad el motivo suele ser mejorar su publicidad para ganar más dinero a tu costa.

¿Significa eso que tu dispositivo de siempre acaba en la basura?

No. Solo significa que necesitas cambiar algunos ajustes.

Si estás en Windows: abre Configuración y ve a Privacidad y seguridad. Desactiva el identificador de publicidad en General. En Diagnóstico y comentarios, selecciona "requerido" en lugar de "opcional". Después, revisa los permisos de las aplicaciones y desactiva el acceso a la cámara y al micrófono para las apps que no uses habitualmente.

Si estás en un Mac: ve a Ajustes del Sistema y entra en Privacidad y seguridad. Desactiva los anuncios personalizados y desactiva "compartir analíticas del Mac". Revisa los permisos de Servicios de localización, Cámara y Micrófono y retira el acceso a las apps que no lo necesiten.

Si estás en un teléfono: abre Ajustes y busca Privacidad o Seguridad y privacidad. Desactiva la personalización de anuncios, comprueba qué apps pueden rastrear tu ubicación y retira permisos a las aplicaciones que no hayas usado en los últimos meses.

15. ¿Realmente necesitas ese Amazon Echo?

Tan útiles como pueden ser estos altavoces inteligentes, también plantean serias dudas de privacidad en línea. En especial, están en un estado de "siempre encendido, siempre escuchando".

Esto significa que Alexa escucha constantemente absolutamente todo lo que se dice en casa y lo envía por internet a los servidores de Amazon.

En la práctica, no tienes control total sobre cómo se usarán esos datos ni quién podrá acceder a ellos. Eso sí, según Amazon, no comparte los datos de Echo con terceros.

Google Home, sin embargo, puede resultar aún más invasivo para la privacidad. Además del micrófono (siempre escuchando), también rastrea tu ubicación y puede compartir tus datos con fines publicitarios con terceros, incluidas otras empresas de Google.

16. Usa máquinas virtuales

Las máquinas virtuales te permiten simular un segundo ordenador (virtual) dentro de una aplicación. En la práctica, es un entorno aislado, una especie de sandbox. Puedes limitar la máquina virtual como necesites, por ejemplo, dejándola sin conexión a internet o eliminando otras partes del sistema.

Las máquinas virtuales son muy útiles si quieres realizar una tarea delicada en tu ordenador que no tenga por qué requerir conexión a internet. Y, sobre todo, si quieres asegurarte de que no haya conexión y de que no quede rastro que pueda transmitirse a un tercero.

En otras palabras, si necesitas abrir un archivo y quieres hacerlo sin que nadie esté pendiente de lo que haces, puedes hacerlo dentro de una máquina virtual. Después, cuando termines, puedes eliminar esa máquina virtual y borrar cualquier rastro de la operación.

Puedes probar VirtualBox, una opción gratuita muy popular que funciona en Windows, Linux y Mac.

17. Evita el Wi-Fi público

Por mucho que a todos nos encanten los puntos de acceso Wi-Fi gratis de Starbucks, conviene tener cuidado con ellos. Mejor dicho, sin duda.

El Wi-Fi público plantea varios riesgos para tu privacidad en línea:

  • Nunca sabes quién gestiona el punto de acceso, qué software utiliza, cómo está configurado o qué datos se están registrando.
  • No puedes saber si el punto de acceso al que te has conectado no es un evil twin (gemelo malicioso), es decir, una red creada para suplantar la Wi-Fi legítima que querías usar. Por ejemplo, imagina que ves una red abierta llamada "Internet Gratis Starbucks" y decides conectarte. No tienes forma de comprobar si esa red es realmente la oficial del local. En la práctica, cualquiera con un router portátil puede crear una red así e interceptar los datos de quien se conecte. Si quieres saber más, escucha el primer episodio de Hackable, un pódcast de McAfee (disponible en iTunes).
  • No puedes estar completamente seguro de que una VPN te protegerá. En la mayoría de los casos, una VPN ayuda, pero si estás ante una red falsa, la persona que la gestiona aún podría ver lo que ocurre. Además, existe el problema de las fugas de DNS. En pocas palabras, tu portátil puede seguir usando su configuración DNS habitual para conectarse a la web, en lugar de los servidores seguros de la VPN. Aquí tienes más información sobre el tema.

¿Qué puedes hacer?

  1. Evita las redes Wi-Fi públicas si vas a realizar cualquier operación delicada. No entres en tu banca online ni en ningún servicio en el que tu privacidad sea clave.
  2. Si usas Wi-Fi público, utiliza también una VPN. Haz la prueba de fugas de DNS que encontrarás aquí para comprobar que la conexión es segura.
  3. Pregunta siempre por el nombre exacto de la red pública a la que quieres conectarte, para evitar caer en un "evil twin".

Privacidad para casos de uso específicos (datos de salud, privacidad infantil, dispositivos inteligentes)

La privacidad puede complicarse en ciertas situaciones. Por ejemplo, si estás tratando datos de salud sensibles, protegiendo a tus hijos en línea o protegiendo dispositivos inteligentes en casa. Aquí tienes cómo hacerlo en cada caso.

  • Para datos de salud: tu pulsera o reloj de actividad no está protegido por las mismas leyes de privacidad que la consulta de tu médico. Las empresas pueden compartir tu frecuencia cardiaca, tus datos de sueño y tu ubicación con anunciantes. La mejor forma de protegerte es desactivar el uso compartido de datos en los ajustes de la app y borrar registros antiguos que ya no necesites.
  • Para la privacidad infantil: leyes como COPPA exigen que las empresas obtengan el consentimiento de los padres antes de recopilar datos de menores de 13 años. Comprueba si las apps y juguetes que usa tu hijo cumplen estas normas. Una búsqueda rápida en Google puede ayudarte a ver si un producto ha sido marcado por posibles infracciones de privacidad.
  • Para dispositivos inteligentes: "admin" o "1234" no protegerán tu altavoz inteligente o tu cámara de que los pirateen. Para proteger estos dispositivos, cambia las contraseñas predeterminadas cuanto antes y configura una red Wi-Fi separada para todos tus dispositivos inteligentes del hogar.

Conclusión: Proteger tu privacidad en línea es más sencillo de lo que parece

La privacidad en línea ha ido ganando importancia en los últimos años.

Además de las medidas básicas y de sentido común que cualquier usuario debería aplicar en materia de privacidad, también han cobrado relevancia nuevas regulaciones y cuestiones de neutralidad de la red.

Hoy en día, no es fácil escapar del rastreo de las grandes empresas, ni de que tu proveedor de internet (ISP) registre tu actividad y, en algunos casos, incluso venda esos datos a terceros, algo legal en Estados Unidos.

En conjunto, esto puede resultar inquietante. Aun así, hay medidas efectivas y herramientas que puedes utilizar para mejorar y proteger tu privacidad en línea. Esperamos que la lista anterior te haya dado una buena visión general de lo que puedes hacer y de lo fácil que es aplicar la mayoría de estas acciones. Eso sí, hay que ser constante y revisar tus ajustes de privacidad de vez en cuando.

Puedes encontrar más herramientas útiles de privacidad en línea aquí: PrivacyTools.io.

Infografía de Privacidad en Línea